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sábado, marzo 20, 2010

Divididos - Amapola del '66 (2010)

Como cualquier disco esperado durante años, lo nuevo de Divididos ha despertado expectativas que a veces suelen alcanzar dimensiones irreales. Cuando finalmente tenemos el trabajo en nuestras manos, la primera pregunta es si esas expectativas se verán satisfechas. La respuesta es sí, pero conviene aclarar algo de movida: Amapola del 66, primer disco de estudio desde Vengo del placard de otro (2002) es una obra de una riqueza y contundencia que precisa de tiempo -y repetidas audiciones- para ser digerida (el CD viene acompañado por un DVD que registra el proceso de grabación, e incluye entrevistas realizadas por Alfredo Rosso). Hay otras advertencias para este álbum, que inicialmente iba a ser doble. Es el primero para su propio sello, La Calandria (distribuido por DBN), el primero grabado en su propio estudio y el primero con el baterista Catriel Ciavarella, que ingresó al grupo en 2004. Este dato no es menor, porque en un trío, especialmente cuando dos de sus integrantes tocan juntos hace más de treinta años, lleva tiempo ajustar la incorporación de un nuevo engranaje en el delicado mecanismo. Por eso Divididos, aunque ausente de los estudios, nunca abandonó el vivo, y consigue en este álbum una gran claridad en los instrumentos, que suenan con una conexión casi telepática. Se nota que las tomas son en vivo y como así también la gran dedicación en la búsqueda de los sonidos, cálidos, analógicos, de una densidad aplastante. Sólo al tocar juntos se puede alcanzar los fluidos cambios rítmicos de canciones como "Buscando un ángel" y "Mantecoso", o la casi imperceptible transformación que sucede al final de "Amapola del 66" -el temazo elegido como primer corte-, cuando el ritmo se convierte casi mágicamente en un 6x8. Ese tipo de transiciones recuerda la entrada de la batería en "Stairway to Heaven", tan perfecta que costaba localizarla. La referencia a Led Zeppelin no es casual, como tampoco son ajenos los ecos de los Who, los Beatles, Hendrix y otros artistas surgidos en los 60 que pueden detectarse en las canciones. Hay un feel orgánico y, a la vez, el afán de experimentación que caracterizó la música de esa década. Y también hay una clara alusión al espíritu de esa época en muchas de las letras, en las que se percibe la necesidad de una manera más humana de hacer las cosas, de una conexión con la naturaleza, una búsqueda de lo trascendente que encuentra su realización en el camino por recorrer, más que en la meta final.
Ya desde el título y la hermosa foto de tapa que muestra a Mollo y Arnedo en un paisaje rural, la intención está clara, más allá de las imágenes no literales que caracterizan su manera de componer. El aire, la luz, el sol, en contraposición con la alienación y la locura de la vida en la ciudad, expuesta en "Buscando un ángel" y satirizada en "Muerto a laburar" que juega con la industria y su glorificación de los muertos (¿Luca? ¿Michael Jackson?). Tilcara, un lugar que es desde hace tiempo el refugio espiritual de Ricardo, es evocada a través de dos extraordinarios temas, "Senderos" y "Jujuy", unidos por un poema del malogrado poeta jujeño Germán "Churqui" Choquevilca. Pero el único tema claramente folclórico es una chacarera: "La flor azul", un clásico de Mario Arnedo Gallo, padre del bajista, que cuenta con la participación de Peteco Carabajal en violín. Y hablando de Diego, digamos también que canta por primera vez en Divididos, un tema acústico y enigmático, cuya letra -al igual que la de "Amapola del 66"- apela (y homenajea) al espíritu libertario del primer rock nacional. Igualmente destacables son la épica "Boyar nocturno", con uno de los mejores solos que Mollo haya registrado en disco, y "Todos", un blues desgarrador en homenaje a los alumnos del colegio Ecos, víctimas de la tragedia de Santa Fe. La aplanadora del rock mira hacia atrás para proyectarse hacia adelante. No es una mirada nostálgica, sino una afirmación del presente. "Vengo de ayer, no soy ayer", dicen en "Senderos", y profundizan la idea en "Amapola...": "No es reedición, es redención".

Por Claudio Kleiman


Lista de canciones:


1. Hombre en U
2. Buscando un ángel
3. Mantecoso
4. Muerto a laburar
5. Amapola del 66
6. La flor azul
7. Senderos
8. Jujuy
9. Caminando
10. Boyar Nocturno
11. Avanzando retroceden
12. Perro Funk
13. Todos

Artista: Divididos
Album: Amapola Del 66
Formato: Mp3
Calidad: 256 Kbps
Tamaño: 90,6 MB



DESCARGAR:
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OPCIÓN 2: http://www.mediafire.com/?dykgqnfwdz5

sábado, febrero 21, 2009

ENTREVISTA A CLAUDIO O'CONNOR

Si en los '80 y para el metal local lo "hippie" era el enemigo despreciable (escuchen si no el himno Brigadas metálicas, de V8), Claudio OConnor es la viva encarnación de que la Historia se vive resignificando. Porque es un tipo relajado, un rockero vintage que habla de convivencia, de claridad, de cuidar el planeta como si fuera un habitué del correo de lectores del Expreso Imaginario, aquella revista que fundara uno de sus mejores amigos: Jorge Pistocchi. Y porque exceptuando a Ricardo Iorio (que dicho sea de paso, vive en el campo y reivindica al viejo rock argento en su primer disco solista), no hay otra voz con el peso y la obra que el ex Hermética y Malón viene exhibiendo desde hace 10 años, cuando le puso su apellido artístico al proyecto más duradero de su carrera. "Una década atrás era mi proyecto, pero al tiempo pasó a ser el de todos los que lo integran", dice el lungo nativo de Llavallol, que ahora comparte su vida con la diseñadora de modas Miuki Madelaire, futura esposa. "Algunas de las críticas negativas que tengo vienen de gente que habla de que si me hice las trencitas o si me pinté una uña. Pero desde chiquito yo era el freaky del barrio por cómo vestía", cuenta. Cuando se le dice que su música tiene que ver con el doom metal (ver recuadro), pregunta qué es eso. Se desentiende: "Tengo 45 pirulos, cuando salió Metallica yo ya tenía varios años de rock encima".El título de su último disco, Naturaleza muerta, estaba puesto antes de que compusiera una sola canción. "Fue la primera vez que me pasó algo así. Salió el nombre y de ahí en más ya sabíamos que teníamos que hacer un Chevrolet", lanza la analogía fierrera.
–Tenés una tradición de nombres de discos poco optimistas: "Dolorización", "Estamos pariendo", "Naturaleza muerta"...
–Es lo que veo todos los días: no hay otra cosa. Igual, al menos hay dos canciones esperanzadoras: Jungla y Algunas veces, donde canta Hernán García (bajista). Una es sobre un nacimiento y otra sobre el hacerse cargo.
Igual que sucede con sus adorados Black Sabbath, OConnor no plantea la oscuridad como un fetiche estético sino como el emergente real de un dilema moral. "No soy un extremista: no me caben ni el tapado de piel ni Greenpeace. Eso sí, parafraseando a Barrionuevo, creo que habría que dejar de talar por un par de años. La ecología existe antes que el hombre, pero es mentira que las cucarachas nos van a sobrevivir".
–Veo que ves mucho el canal Animal Planet...
–¡Sí! Especialmente el programa Al extremo.
–Con mis hijos solemos ver "Las aventuras de Bindi", el de la hija del cazador de cocodrilos al que mató una raya.
–A todos nos mata la raya... Fuera de joda y hablando de los excesos, por suerte hoy me siento ajeno de eso también. Al reviente no lo quiero ni para mí ni para mis colegas. Me encantaría que Pity se pusiera las pilas, como hizo Charly García. Y si bien nadie que conozca es un "ex adicto", está bueno pilotearla y ser moderado. Es mejor verlo a Charly medio gordito que atado a una camilla.
Llevado al autorretrato, Oconnor se siente afortunado. "Me siento respetado a partir de mis actos. Y eso es una suerte. Porque uno puede ser coherente con lo que hace y no ser respetado ni tenido en cuenta. Soy muy espontáneo, no soy de escaparme por la puerta trasera en un show, salvo que tenga una urgencia horaria o me sienta mal. Valoro mucho a la gente que se banca un viaje, una entrada, que te brinda su afecto".
–El aguante, bien entendido...
–Más que aguante, le diría amor y cariño. Estaría bueno que se cambie la palabra aguante por amor. Que podamos amarnos y comprendernos, como dice la Biblia. ¡Y ojo que no me convertí en evangelista!
–Te creo, pero no sería la primera vez que eso le sucediera a un músico pesado...
–Los V8 tienen hasta un disco, El fin de los inicuos, ¿no? Pero nunca estuve en una institución que me ampare, salvo la del rock. Y si tengo amigos que están en ésa, bien por ellos. No los voy a desacreditar por no hacer la mía.
–¿Qué pasa con el metal local?
–Se pierde tiempo buscando a un líder. Y acá el líder es el rock. Pero ves que se empiezan con los discursos del tipo: "Este no es de verdad" o "eso no es metal", cosas ajenas al arte. Hay gente que por ahí se equivoca de profesión, que tendría que haber sido político, militar o cura. Son discursos que no van, es como querer enroscar un clavo en una tuerca.
–¿Y vos dónde te colocás, en ese contexto?
–Mi vida está basada en componer, cantar, actuar. Me siguen muchos adolescentes, así que trato de inculcarles algunas cosas. A esa edad yo era un descarriado, pero fui educado por trabajadores. Por eso, mi granito de arena pasa por hacerles entender que el que labura no es un boludo.
(Entrevista extraida del suplemento SI del diario Clarín del día viernes 20 de febrero de 2009)

Descargá el último disco de O'Connor (Naturaleza Muerta)
1 Pagando por tu actitud 03:05
2 Jardín de la eternidad 02:49
3 Si soy un hombre real 04:07
4 Se parece mucho a vos 02:37
5 Jungla 04:18
6 Hasta el centro del horror 03:40
7 No tenemos opción 02:56
8 Tecnosfera 03:11
9 Duele mi canción 03:37
10 Algunas veces 02:51

sábado, febrero 07, 2009

Momento histórico para el Rock: Los Redondos junto a Luca Prodan
Leé la nota y escuchá el disco


La admiración de los Redondos por Sumo venía de las veces que los habían visto actuar en el Bar Einstein. Sin lugar a dudas, la Negra Poli había quedado atrapada por la personalidad de Luca y quiso más de una vez que los de Hurligham llegaran a tocar en La Plata, aunque nunca pudo realizarlo.
Pero la historia los iba a juntar, y más de una vez. La primera fue durante un festival en el Club Gimnasia y Esgrima. El Indio había justificado su ausencia siendo fiel a su premisa “solos y de noche” y la Negra Poli debió encontrar un cantante que lo reemplazara. Luca recibió la invitación y aceptó llevando de invitado a Roberto Pettinato para que tocara el saxo. La segunda vez que Los Redondos tuvieron como invitado a Luca fue durante un show que los discípulos de Patricio Rey dieron el 23 de mayo de 1987 en el mítico Cemento. En aquella oportunidad, Luca subió cuando promediaba la canción “Criminal mambo” y disparó en una mezcla de inglés, español, italiano y ginebra frases que quedaron grabadas en la memoria de los que estuvieron allí.
Esa noche, alguien apretó REC y hoy tenés la oportunidad de escucharlo. Furtivos En La Ciudad te trae con buena calidad de audio las quince canciones que Los Redondos tocaron auqella misa ricotera.
(M.A.F.)
01 - Divina TV Fuhrer
02 - Vencedores Vencidos
03 - Roto y Mal Parado
04 - La Vaca Cubana
05 - Noticias De Ayer
06 - Cua Cua Amen
07 - Un Tal BB
08 - Ella Debe Estar Tan Linda
09 - El Hombre Eléctrico
10 – Ñan fri frufi frali fru
11 - Criminal Mambo (Con Luca Prodan)
12 - Masacre En El Puticlub
13 - Vamos Las Bandas
14 - Todo Preso Es Político (Versión extendida por un problema con la conexión de la guitarra de Skay)
15 - Instrumental (Omar Emir)

jueves, diciembre 04, 2008

Los Secuaces De Ramón Gorila - Cruzando La Vía (1999)
Furtivos En La Ciudad te presenta el CD que, en 1999, marcó el debut discográfico de Los Secuaces. Doce canciones más un Bonus Track que van desde crudos rocanroles "No Pidas Mas", "Veneo", "Un Rock And Roll Más" hasta una sentida balada "Sin Nada" pasando por canciones muy descriptivas "Calavera" y "Ramón Gorila" un furioso punk-rock "Lujo, Dinero y Poder" y más Rock And Roll "Cuando Era Niño", "Dando Vueltas", "Hasta El Fondo Del Barro", "Demuestra", "Blues Blando". Ah y de regalo, el recuerdo al "querido Larra" en "Blues De Larragain".
Buen sonido, historias, mitos, personajes y rock.... mucho rock.

Descargalo acá
Temas:
01 - No Pidas Mas
02 - Veneno
03 - Rock¨n Roll Mas
04 - Hasta el Fondo del Barro
05 - Calavera
06 - Demuestra
07 - Blues Blando
08 - Lujo, Dinero y Poder
09 - Cuando era niño
10 - Ramón Gorilla
11 - Dando Vueltas
12 - Sin Nada (*)
(*) blues de Larragain

miércoles, septiembre 24, 2008

LA NOCHE QUE JIM MORRISON CANTÓ CON JIMI HENDRIX
Furtivos en la Ciudad te presenta el album en el que quedó registrada aquella mágica noche de 1968 en el club "The Scene" de New York. Jimi Hendrix hacía una de sus tantas presentaciones cuando antes de comenzar se presentó jim Morrison como un espectador más. Lo Mágico recide en que esa misma noche también estaban presentes Johnny Winter y Buddy Miles. La banda que acompañó a jimi esa en esa ocasión fue esa. Una increible superbanda que duró esa noche: Jimi Hendix en la guitarra lider; Jim Morrison en las voces, obsenidades y armónica (así dice el arte del disco); Johnny Winter en la guitarra rítmica y Buddy Miles en la bateria; la formación se completó con Randy Hobbs en bajo y Randy Z en bateria. El disco contiene 8 cacniones, algunas con largas improvisaciones que motivan a cerrar los ojos y viajar; y otras en las que se escucha a un Jim Morrison exaltado y haciendo gala de su apodo Dioniso.

Track List:
1. Red House
2. Wake Up This Morning And You Find Yourself Dead
3. Bleeding Heart
4. Morrison's Lament
5. Tomorrow Never Knows
6. Uranus Rock
7. Outside Woman Blues
8. Sunshine of Your Love

sábado, agosto 09, 2008

EL COMIENZO DE LA INDUSTRIA PESADA

El disco de V8 que inauguró el heavy metal en la Argentina fue editado por un sello de cuarteto que tuvo que esperar a que la banda desapareciera para ser reconocido. Bronca, odio a los hippies, himnos metaleros y destrucción en duros 27 minutos. Los caminos de Gustavo Rowek, Beto Zamarbide y el antisemitismo de Ricardo Iorio.
A Ricardo Iorio se le suelta la correa en los últimos segundos. Beto Zamarbide lo quiere socorrer, pero el show debe continuar. La cámara registra al bajista batido a duelo con su instrumento hasta que el tema se termina. La leyenda dirá que algunos televidentes llamaron para halagar a ese virtuoso músico que tocó el bajo al revés. Era todo playback. La primera presentación de V8 por TV –en Rock R.A. de Canal 13, un domingo al mediodía de 1982– había comenzado con un reclamo y una advertencia: “Basta de hippies, basta de llorar / estalló el tiempo del metal” (de Vomitando heavy metal, rebautizado luego Tiempos metálicos).
Para un rock nacional que ese año había consolidado definitivamente como propia tal denominación, lo más pesado a lo que su música había sido capaz de llegar fue con Manal, Vox Dei, Pappo’s Blues, Pescado Rabioso, El Reloj y, por supuesto, La Pesada del Rock & Roll (¿habrá sido aquel “rompan todo” de Billy Bond el primer antecedente?). No por nada Iorio versionó temas de todos ellos –también de Roque Narvaja y Miguel Abuelo– en su inminente disco de homenaje al rock local.
Riff había dado el primer paso con Ruedas de metal en 1981 gracias a una estética que en V8 luciría aún más salvaje. Si, como denunció Ana Mourín, ex esposa de Iorio, en el libro V8, un sentimiento, Riff lucía “prendas negras de una tela semejante al cuero, pero que por su liviana textura resultaban mucho más cómodas”, V8 iría más allá con muñequeras hechas con el cuero de carteras o tachas fabricadas con el cobre de veladores viejos.
Vitico, ex bajista de Riff, no entra en el juego: “Nos decían heavy metal, pero en realidad éramos una banda de rock and roll. La palabra ‘pesado’ no me gusta porque un tipo ‘pesado’ me figura una persona que anda armada o es policía. V8 sí hacía metal, pero también era una banda punk porque salía al choque. ¡Además había mucho descontrol y poco ensayo! (risas)”.
El productor discográfico de Luchando por el metal, Mundy Epifanio, opina en la misma dirección: “Fueron el primer grupo heavy de América latina, pero en su imagen y manera de vivir se parecían mucho a los punks del norte de España”.
Así eran las cosas en V8, tan crudas y violentas que una vez Iorio, quien iba a tener una especie de involución ideológica con el transcurso del tiempo (ver recuadro), recordó en el NO que tocando en Morón con los punks de Muerte Civil y Antitodo (del Polaco Zelazek, luego bajista de Los Violadores) llegaron a un nivel tal de descontrol que los militares, que habían rodeado el lugar, tuvieron que irse porque “deben haber pensado ‘estos son hijos de militares’; si no, no se concebía que hicieran tanto quilombo”.
En esa época de transición entre las heridas de Malvinas y el comienzo de la democracia, V8 había grabado un modesto demo de cinco temas en tiempo record y hasta llegó a sonar en 9PM de Radio Del Plata a instancias de la hermana de Pedro Leontjew –el primer manager de grupo–, quien musicalizaba el programa con V8, Los Violadores y Diana Nylon (“Diana mataba”, recuerda Zamarbide).

CUARTETO, EVITA Y V8

En abril de 1983 surgió la posibilidad de grabar Luchando por el metal por Audiomagnética. Según Beto Zamarbide, “era un sello pequeño que editaba grupos de cuarteto, los discursos de Evita y también a unos cordobeses que contaban chistes, pero para nosotros era una buena oportunidad porque el demo que teníamos era re limitado y sabíamos que iba a ser imposible grabar en las grandes compañías siendo heavies y cantando ‘¡basta de hippies, basta del morral!’, cuando el rock nacional era Nito Mestre y el Dúo Fantasía”.
Luchando... se grabó por Villa Crespo en el estudio de los hermanos Vitale, que no eran los de MIA (es decir, Lito y Liliana) sino los del grupo Los Bárbaros, quienes habían hecho carrera tocando en carnavales y participando en las películas Los Superagentes y la gran aventura de oro, Ritmo a todo color (con Los Parchís, Perales y Troncha Angosta) y ¿Los piolas no se casan? (protagonizada por Tristán, Darío Vittori y Juan Carlos Calabró). Marcelo Vitale aportó ese teclado que sabe a órgano de iglesia en el indolente Si puedes vencer el temor, quizá la primera lectura local del Black Sabbath más stoner. En los créditos también aparecía como productor artístico Quebracho, histórico plomo de Charly García, que conocía a Beto Zamarbide tras trabajar juntos como asistentes de Dulces 16.
Nueve canciones en 27 minutos condensaron la furia de un vendedor de verduras, un cuidador de una galería, un repartidor de mensajería (un motoquero, bah) y un tintorero. El odio, la bronca, el hastío de Muy cansado estoy. Y la muerte. “Yo vivía a ocho cuadras del cementerio de Chacarita, donde me metía para ver las criptas del 1800. Me acuerdo de ver pasar cortejos a caballo, como el de Perón. Encima vivía enfrente de un sepulturero. ¡Hasta mi primer contacto con V8 fue en un recital por Chacarita! ¿De qué iban a hablar mis primeras letras, si tuve a la muerte de cerca durante toda mi crianza?”, dice Zamarbide, quien escribió Parcas sangrientas (“sacrificio y muerte hay”) y Angeles de las tinieblas (“mil cráneos sedientos brillan en la noche”).
De Torturador dirán que fue un ataque encubierto de Osvaldo Civile a la dictadura militar, escondido en la (su) historia de una muela mal arreglada. Sin él presente, podrá intuirse el doble sentido en la estrofa que dice: “¡Confesá cuál pasta dental es la que usás! / ¿Quién te la dio? ¿Quién te la vendió?”.
Pero lo que distinguió realmente a Luchando... respecto de otros discos (de V8 y de otros) fue su capacidad de agrupar himnos intocables de la escena local como Tiempos metálicos y Brigadas metálicas. La letra de este último la escribió Ricardo Iorio sobre un cartón que estaba tirado en el piso de un colectivo, en pleno viaje hacia la casa del manager Pedro Lenjtew, quien luego hizo un video editando simultáneamente en dos caseteras las imágenes en vivo de V8 y escenas de La naranja mecánica (película por entonces prohibida).
“Ricardo, muy líder en su pensamiento, escribió manifiestos del metal –dice Zamarbide–. Desde sus comienzos en la banda, quiso fijar las bases del movimiento. No pensaba en V8 sino en darle un himno y una bandera al movimiento heavy. Pero el himno de la banda terminó siendo Destrucción, de Rowek. Ricardo se puteará así mismo hasta el día de hoy (risas).”
COMO “LA BALSA”, PERO HEAVY

“Hice Destrucción en una fábrica de coladas de plástico, donde duré 21 días porque hice de todo para que me echaran: tiraba bolsas en las máquinas o abandonaba el puesto de laburo. Compuse el tema sentado frente a las máquinas, expresando la desilusión y el desamparo que sentíamos todos los de esa generación”, recuerda el baterista Gustavo Rowek respecto del tema que fue al metal local lo que La balsa al rock nacional. Las analogías van desde ser el primer tema del primer disco del primer grupo en grabar un larga duración en su género –con esa intro de un motor en marcha que no es un V8 sino un Torino– hasta haber sido revisitado por una intensa cantidad de intérpretes (Iorio lo grabó también con Hermética y Almafuerte, Horcas lo usa para cerrar sus shows aun sin Civile, Flema lo versionó varias veces... y esto sin mencionar todas las bandas iniciadas que recurren a él cuando quieren ganarse el aplauso en algún festival del palo), pasando por el ineludible dato de que, como le ocurrió a Litto Nebbia alguna vez, a Zamarbide ya no le cae en gracia su interpretación.
“Una vez estábamos tocando Destrucción en el Parakultural, que era un sótano donde antiguamente funcionaba una cárcel en la que Rosas metía presos a los unitarios, y se armó un quilombo bárbaro en el pogo. Terminaron escribiendo ‘V8’ con sangre en las paredes, un garrón. El tema se nos fue de las manos. Lo escribió Gustavo cuando tenía 15 años y la cabeza iba por otro lado. Hoy creo que tenemos mucho más para decir”, sentencia el actual cantante de Logos respecto de un tema que originalmente decía “ya no creo en nada / sólo creo en el fusil” en lugar del nihilista y definitivo “ya no creo en nada, ya no creo en mí”.
El disco salió a la calle en julio de 1983 con su título y el logo del grupo sobre fondo negro en la portada. La producción iba a estar en contratapa, con una foto de los seguidores del grupo (las “brigadas metálicas”) en Barrancas de Belgrano que jamás pudo realizarse porque la policía subió a todos en un colectivo de la línea 64 y los llevó detenidos a la comisaría 33ª de Mendoza y Cuba. El álbum no fue un gran suceso comercial para una banda signada por el caos interno y el desprecio hacia el rock business. Mundy Epifanio recuerda que “una vez había ido de gira con Barón Rojo a Colombia y como el organizador conocía a V8, compraron cinco shows con cachet, vuelos y gastos pagos en primer nivel... que luego tuvimos que suspender porque en el grupo no se pusieron de acuerdo”.
Luchando... ganó valor con el tiempo, no sólo histórico (Sepultura lo reconoce como influencia en el disco Morbid Vision) sino comercial: “Como Sumo y otros pocos artistas, V8 comenzó a vender mucho después de dejar de existir”, reconoce Mundy, quien tiene los derechos de los tres discos de V8 y en 2001 los reeditó (junto a un cuarto con inéditos y videos) con una antología en la que participó Gustavo Rowek y que tal vez se reedite próximamente. Ese mismo año, Iorio inauguró su sello Dejesú Records con un tributo llamado No está muerto quien pelea: “Lo hice con bandas de acá, en contrapartida al que editaron empresarios que antes escupían en la cara de V8 y ahora me ofrecieron plata para participar de una obra donde toca gente de otro país”. Se refiere a V8 no murió, donde intervinieron Barón Rojo y la banda del último guitarrista de V8, Miguel Roldán. Singulares títulos con la muerte como protagonista, como si se tratara de recalcar la sobrevivencia más allá de la vida de un grupo que ya no podrá ser lo que fue. “Si viene y me dicen ‘¿querés medio millón de pesos para armar V8 o Hermética?’ les digo que no, porque mi carrera nunca fue por dinero. Aunque no tenga plata ni para comprarme forros”, opina Iorio, quien ya se había negado a participar de la reunión en 1996.
Logos está preparando un disco con reversiones de V8 que se llamará A través de los tiempos. Evidentemente, a 25 años, Luchando por el metal aún les sigue marcando el pulso no sólo a los fanáticos sino a sus propios músicos, con canciones que, según Beto Zamarbide, “escribimos cuando éramos pibes de 20 años que sentíamos odio contra todo pero que pese a que ahora piense ‘¡wow, mirá por donde iba mi cabeza en ese momento’, me siga sintiendo orgulloso de haber hecho ese papel mientras otros se hacían los tarados”.
Nota extraída del Suplemento NO del día 07 de agosto de 2008.-
Si leiste toda la nota ahora escuchá el disco. Descargalo ACÁ (excelente calidad de audio)

viernes, mayo 30, 2008

13 de mayo Día de Korneta

2004 parecía ser el año de Los Gardelitos ya que llegaban a grabar y editar el que quizá fuese el disco mas esperado de la banda: "En Tierra de Sueños". Era el cuarto álbum y llegaría al corazón de los seguidores como una brisa refrescante después de cinco años sin material nuevo. Ese año llegaban a Obras y presentarían el disco en el mítico Cemento. Pero las Parcas le jugaron en contra a Korneta y el 13 de mayo de ese 2004 la calle lo abrazó en su frío ceno dejándolo escapar hacia la muerte. "Volveré siempre en sueños..." reza una canción de Los Gardelitos y el 25 de mayo de ese año Korneta estuvo presente en el Show que la banda siempre da en esa fecha patria a beneficio de los más desprotegidos. Eli, su hijo, se ha hecho cargo de las voces y aún esperamos ansiosos un nuevo disco.
Muchos amigos dejó Korneta en la tierra, entre ellos, los chicos de El Bordo, banda que en estos días ha sacado una canción en homenaje a uno de los últimos poetas urbanos. La canción se llama "Guitarra Y Canción" y pueden descargarla haciendo click acá.
(M.A.F.)

FM Ambient 90.3 Poné Rock!!!

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Los Secuaces - Para Vos y Yo

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